Kikuchiyo pescando

7 Samurais (七人の侍 Shichinin no samurai) de Akira Kurosawa 1954

En principio no eran siete, sino seis. La premisa que acaba dando forma a la película, un grupo de samuráis contratados por los habitantes de un pueblo para los protejan de unos bandidos, nace de un hecho real con el que los guionistas se topan durante la documentación. Cuando el proyecto inicial debe ser drásticamente modificado, esta anécdota cobra fuerza y Kurosawa se pega la machada de escribir un perfil completo para cada uno de los personajes que tienen al menos una línea de diálogo en los 207 minutos de metraje. Quiénes son, cuál es su pasado, cómo hablan, qué visten… Incluso dibuja un árbol genealógico de los 101 habitantes del poblado, para que los extras sepan cómo relacionarse entre ellos. Un trabajo de locos. En ese momento la película aún se llama Los seis samuráis, pero entonces los guionistas caen en la cuenta de que seis guerreros sosegados, valientes e impertérritos pueden ser un muermo de tomo y lomo. Necesitan a un chalado que complete el equipo. Así nace Kikuchiyo. Ahora ya son siete.

FUENTE: filmin

Posiblemente la escena que ejemplifica mejor la adhesion de Kikuchiyo al resto del grupo, sea en la que  (después de que los seis samurais: Kanbei, Shichiroji, Katsushiro, Heihachi, Kyuzu y Gorobei lo hayan ridiculizado y reido de él) decide seguirlos.
Mientras los guerreros comen tranquilamente , al borde de un salto de agua, avistan a Kikuchiyo y su habilidad para pescar truchas en el rio. Demostrando que no los necesita para nada, tan solo quiere ayudar, porque además de estar bastante mal de la cabeza, tiene un corazón noble y quiere hacer una acción que lo honrará y puede que así consiga ser un verdadero Samurai

Composición y Movimiento

una escena dónde nos encontramos 2 ambientes, por un lado, los samurai, en lo alto de la cascada, en un sitio tranquilo, comiendo sentados. Por otro, el joven aspirante, enfrascado en la captura de su propia comida, en un ambiente movido y ruidoso. La experiencia sosegada en contra del frenesí juvenil. La cascada hace de separación.

Se puede trazar una diagonal, para separa los 2 ambientes. Una espiral desde, haciendo hincapié lo que están observando los personajes en lo alto de la cascada.

La composición, hace que las 2 escenas nunca se superpongan, y el movimiento de la cascada, ayuda a prestar atención a lo que sucede abajo, dónde el río sigue su ritmo. Se aprecian los personajes con “colores” claros, y la separación entre ellos es oscura, una cascada que conecta ambas escenas, como un puente entre dos mundos.

Os dejo un link con un documental llamado Composing movement sobre Kurosawa

Todo ello, recuerda más a uno de los dibujos sobre cascadas, del artista japonés conocido como Hokusai que una escena real.

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